A finales del siglo XIX, León comenzaba a transformarse. La ciudad dejaba atrás una economía fundamentalmente artesanal y comenzaba a incorporar nuevas formas de producción. En ese proceso aparece la figura de Jacobo Kilián Schmidt, inmigrante alemán que se estableció en León y se convirtió en uno de los primeros empresarios industriales de la ciudad.
Kilián nació en Baviera, Alemania, en 1868. Llegó a Estados Unidos en 1893 y posteriormente se trasladó a México. En León se estableció en el barrio del Coecillo, donde puso en práctica sus conocimientos como maestro cervecero.
En 1898 fundó la Cervecería del León, considerada la primera fábrica de cerveza de la región. Su establecimiento utilizó un sistema de producción inspirado en modelos estadounidenses y produjo distintas variedades que circularon en el mercado regional y nacional. Entre ellas estuvieron Lager Beer, Perla de Oro, Bock Beer, León y Bohemia Especial.
La empresa llegó a tener una dimensión considerable para la época. Una fuente histórica señala que a comienzos del siglo XX la fábrica empleaba 23 trabajadores, producía miles de litros de cerveza y destinaba una parte de su producción a la exportación. En la Exposición de León de 1909, su cerveza de barril obtuvo el primer lugar.
Pero la actividad de Kilián no terminó en la cerveza. Posteriormente participó, junto con dos de sus hijos, en negocios relacionados con la fabricación de hielo y la conservación y exportación de productos agrícolas, mostrando la diversificación que comenzaba a caracterizar a la economía leonesa.
Su historia también quedó ligada al territorio. La familia Kilián poseyó terrenos en las inmediaciones del Coecillo y, con el paso del tiempo, aquellos terrenos contribuyeron a la formación de la actual colonia Kilián.
Jacobo Kilián murió en León en noviembre de 1952.
Su legado representa una etapa fundamental de la historia económica de la ciudad: la llegada de empresarios y conocimientos técnicos del exterior que, al incorporarse a las capacidades locales, contribuyeron a convertir a León en una ciudad industrial.
Porque antes de que León fuera conocida mundialmente por el calzado, El Coecillo ya era escenario de una nueva historia industrial.