Ilustres 10 – 🏀 Arturo “Mano Santa” Guerrero: leyenda del basquetbol mexicano

En la historia del deporte leonés existe un nombre que trascendió las fronteras de México: José Arturo Guerrero Moreno, nacido en León, Guanajuato, el 30 de agosto de 1948.

Su relación con el basquetbol comenzó desde los diez años. Desde muy joven destacó por una extraordinaria capacidad para encestar y por una disciplina que terminaría convirtiéndolo en uno de los grandes jugadores mexicanos de su generación.

 

En 1965 ocurrió el partido que cambiaría su vida. Como jugador emergente de La Salle, en la Ciudad de México, entró a la cancha y anotó 52 puntos. Aquella actuación abrió las puertas de la Selección Nacional y marcó el comienzo de una carrera internacional extraordinaria.

 

Guerrero representó a México durante más de una década en campeonatos mundiales, Juegos Centroamericanos, Panamericanos y Juegos Olímpicos. Participó en México 1968 y Montreal 1976, mientras que FIBA registra además sus actuaciones en los Mundiales de 1967 y 1974. En este último torneo promedió 27 puntos por partido, una cifra excepcional.

 

En 1967 obtuvo la medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Winnipeg. En 1971 fue reconocido como mejor jugador de basquetbol de Latinoamérica y también como mejor jugador mexicano. Ese mismo año fue campeón anotador del torneo Panamericano de Cali.

 

Su precisión frente al aro le ganó el sobrenombre que lo acompañaría para siempre: “Mano Santa”.

 

Llegó incluso a recibir ofertas de equipos de la NBA, entre ellos los Lakers, Knicks y Cavaliers, pero decidió no aceptar porque en aquella época jugar profesionalmente en Estados Unidos le habría impedido continuar representando a México en competencias internacionales aunque si jugó en Brasil e Italia.

 

Después de retirarse como jugador, continuó vinculado al basquetbol como entrenador de la Selección Nacional, conquistando los Juegos Centroamericanos de 1990 y los Juegos Panamericanos de 1991.

 

Arturo Guerrero no sólo fue una estrella del basquetbol mexicano: fue un leonés que convirtió su talento en una forma de representar a su ciudad y a su país ante el mundo.

 

Por eso, su nombre permanece como uno de los grandes símbolos deportivos de León.