La leyenda de La monja del Calvario cuenta la historia de Leonor, una joven de 28 años encargada de hacer sonar la campana del Templo del Calvario. Durante dos años cumplió con puntualidad su labor, levantándose todos los días a las 5 de la mañana. Pero un viernes, a las 6:26 a.m., al jalar la cuerda como siempre, la estructura que sostenía la campana cedió y el enorme bronce cayó sobre ella, arrancándole la cabeza al instante.
A partir de esa muerte trágica, vecinos y fieles aseguran ver su figura sin cabeza deambulando por las angostas calles y escalinatas del templo. Otros dicen escuchar, en la quietud de la noche, el tañido de una campana que ya no debería sonar. Así nació la leyenda de la monja descabezada del Calvario, un alma en pena que sigue cumpliendo su deber más allá de la muerte.